8 papas medianas
1 cebolla grande
6 huevos
1 lt. aceite (en España, en las casas, se hace fríe en aceite de
oliva; también puede hacerse con aceite de girasol y no pierde la cualidad)
1 cda. de aceite de oliva
sal
Lavar y pelar las papas. Cortarlas en rodajas bien finas. Cortar también la cebolla en gajos finos. La Fran agrega también unas rodajas finas de pimiento rojo.
Calentar entre 750 ml y 1 lt. de aceite en una sartén honda o en una olla. Cuando el aceite esté muy caliente (se prueba echando una papa y viendo si comienza a freírse, haciendo gorgoritos) echar las papas junto con la cebolla, que deben quedar cubiertas de aceite. Freír durante 20-30 minutos revolviendo un poco para que no se pegue en el fondo. Las papas deben estar blandas y la cebolla cocida (ninguna de las dos deben estar doradas, sino que blandas). Colar las papas, hasta que boten todo el aceite, y dejar enfriar en el colador.
En un bol, batir con un tenedor los 6 huevos con unas cucharaditas de sal (1-2 pequeñas). Cuando las papas con la cebolla estén frías, verterlas en el huevo batido, y dejarlas reposar entre 15-20 minutos. Transcurrido este tiempo, calentar una sartén no muy grande (entre 10 y 20 cms. de diámetro), anti-adherente, para poder darla vuelta bien y para que no se pegue la tortilla. Ponerle una cucharada de aceite de oliva, y distribuirlo por la sartén. El fuego debe estar alto. Cuando la sartén esté bien caliente, verter la mezcla. Es mejor que quede alta (3 cms. aprox.). Apenas se note que está dorada por debajo (un par de minutos; revisar con una espátula, levantándola un poco), sacar la sartén del fuego, y colocar sobre ella un plato bajo lo más liso posible (también se puede hacer con una tapa de olla relativamente plana) y de una vez dar vuelta la tortilla, retornándola de inmediato a la sartén con la parte cocinada hacia arriba. Dejar cocer durante 2 minutos aprox. y sacar del fuego. El tiempo de cocción por este otro lado depende de la consistencia deseada; con 2 minutos queda bastante blanda y el huevo queda poco hecho.
La tortilla de papas se puede comer como apertivo o picoteo, con un buen vino tinto y una crujiente baguette (a la que se le puede agregar tomate rallado o frotado en el pan y un chorrito de aceite de oliva abajo). También se puede comer como entrada, junto con ensalada, o acompañado algún plato de fondo. Muy recomendable para los fanáticos de las papas en todas sus formas.


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